octubre 8, 2008

Jose María Sánchez García. Arquitecto «No damos un buen trato a las ciudades que hemos heredado»

Posted in General a 10:55 am por la Plataforma

Artículo aparecido el diario HOY el 5 de octubre de 2008

 

El joven arquitecto dombenitense arrasa en los concursos de ideas que se convocan para armonizar viejos edificios con las necesidades constructivas actuales El entorno del Templo de Diana, en Mérida, o la hospedería del convento San Juan de Dios, en Olivenza, son algunos de sus proyectos estrella

RAÚL HABA

 

 

José María Sánchez García, dombenitense de 32 años, es todo un nombre propio ya en la arquitectura española. Obtuvo la licenciatura en Arquitectura por la Escuela Politécnica de Madrid en 2002. En ese centro de la capital de España ejerce actualmente la profesión como profesor asociado de Proyectos. Comparte la docencia con la creación arquitectónica.Entre sus logros destaca la consecución de la beca de la Casa Velázquez y la beca de la Academia de España en Roma 2007-2008. No obstante, si en algo está destacando especialmente este joven arquitecto es en ganar un gran número de concursos para la ejecución de obras que conjugan el patrimonio arquitectónico tradicional de Extremadura y las nuevas tendencias de la arquitectura actual.

El entorno del Templo de Diana en Mérida, el Centro de Innovaciones Deportivas del pantano de Gabriel y Galán, cerca de Plasencia, o el Espacio de Creación Joven de Villanueva de la Serena, son sólo algunos ejemplos. Esta semana acaba de ganar el concurso de ideas del proyecto de la Hospedería de Olivenza entre 93 propuestas aspirantes de toda España.

-¿Por qué se decantó por la arquitectura en su vida? ¿Cuándo y cómo le vino el gusto por este campo?

-No lo recuerdo. No tenía un ejemplo claro de cómo era esta profesión, supongo que por curiosidad, como hacemos casi todo

-¿Cómo compagina tener su lugar habitual de trabajo en Madrid con los distintos proyectos que desarrolla en Extremadura?

-Con un equipo de gente excelente. En realidad no se puede decir que trabajemos desde Madrid o desde Extremadura, y según el momento vivo más en Madrid o en Extremadura, o como el año pasado, desde Roma. Depende de la fase en que se encuentre el proyecto y de las clases. La mayoría de nuestras obras están en Extremadura y por tanto, es allí donde arrancan. Siempre partimos del sitio y luego se van desarrollando, pasando del concepto inicial al detalle, de la idea general a lo concreto. En ese tira y afloja nos movemos.

-¿Cuál es su secreto para ganar tantos concursos? ¿Qué se marca como reto cuando se enfrenta a un proyecto?

-Quizá ése es el secreto, ‘enfrentarse’. Pienso que un proyecto siempre debe contener ese enfrentamiento. Un proyecto es un choque, un encontronazo fuerte con un ‘problema’ al que tenemos que dar una solución. Por ello, el reto está en resolverlo. En este proceso es donde nos movemos los arquitectos.

-No sé si en su profesión se puede hablar, como dicen algunos de la música, de que no hay compositores o cantantes favoritos, sino canciones. Me explico, ¿tiene algún arquitecto favorito o alguna obra favorita?

-Mi favorita es el Panteón en Roma. Pasaba casi todos los días al lado. A veces me sentaba un rato para verlo. En otros momentos daba una vuelta observando a la gente. Es un sitio mágico que después de dos mil años sigue aguantando el paso del tiempo. Para mí es un buen ejemplo de cómo la arquitectura no pasa de moda. Me interesan muchos arquitectos, pero también muchos escritores, filósofos, directores de cine . No sólo se aprende arquitectura de otras arquitecturas. Este último año, en Roma coincidí unos meses con Peter Zumthor, un arquitecto suizo muy interesante. Una noche cenando, le pregunté qué hacía en Roma, es decir, si estaba dando clase o construyendo alguna obra en fin, que a qué se dedicaba. Él respondió: «juego al tenis por la mañana, pongo la lavadora , no sé, cosas que no hago normalmente, y bueno doy paseos con mis proyectos en la cabeza, así van madurando». Eso me respondió.

-Dicen que la construcción residencial actual tiene poco gusto por lo estético y más por lo práctico. ¿Qué opina? ¿Es cierto?

-Lo práctico es bello. No son términos antagónicos. No obstante, creo que gran parte de la vivienda que se hace ahora tiene poco que ver con arquitectura. Por lo tanto, viendo el resultado de nuestras ciudades dudo que hagamos viviendas útiles.

-¿Están las ciudades extremeñas arquitectónicamente bien cuidadas? ¿Qué mejoras haría si le fuera posible?

-Me avergüenza el trato que estamos dando a las ciudades y pueblos que hemos heredado. Sin duda tenemos que intervenir en ellas, como en otro tiempo lo hicieron quienes las habitaron, respondiendo a las necesidades que tiene nuestra sociedad. Con las herramientas y tecnología propias de nuestro tiempo. No nos interesan las ciudades o pueblos muertos. Pero respetándolas, entendiendo las ciudades como una superposición de estratos, de pueblos que han pasado por ellas, que las han utilizado, enriqueciéndolas. Es muy sencillo. Para mí la mejora fundamental es el ‘tiempo’. Enfrentarnos a una estructura urbana existente necesita tiempo y sentido común. No podemos responder en los términos, tamaño y plazos que lo hacemos. La ciudad no puede soportarlo.

-¿Hay innovaciones actuales en cuanto a materiales o tendencias?

-Cada proyecto es una apuesta nueva. La arquitectura, como comentaba antes, parte de un ‘enfrentamiento’ con un problema: así surge el proyecto. De este modo, la forma de materializarlo tiene que partir de la idea inicial, para así resolver con el mismo criterio cada una de sus partes. Los materiales y técnicas constructivas, a priori, deberían ser diferentes y únicos en cada obra.

-¿Qué barrio, pueblo o ciudad elegiría para vivir por su arquitectura? ¿Por qué?

-Un barrio lleno de casas con bóvedas y ‘doblados’, con grandes patios y corralones de tapias de adobe. Con plazas vacías a primera hora de la mañana y con grandes soportales para la tarde. Un barrio con parques llenos de pájaros y calles con niños jugando al fútbol.

Con muchos rincones y callejuelas donde perderse de noche…

 

 

  1.-Según afirma este arquitecto, “no damos un buen trato a las ciudades que
  hemos heredado”. Pues bien, parece que este señor adopta una actitud
  hipócrita, pues no practica con el ejemplo, ya que su proyecto en el
  castillo de Luna supone una adulteración de la esencia medieval de la
  Fortaleza. Sus “intervenciones”, como así se denominan a las tres fases del
  Proyecto, demuestran una falta de respeto total hacia el Monumento.
 

 

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