noviembre 2, 2008

¡HISTORIAS INTERESANTES SOBRE EL PROYECTO DEL HOTEL DE LUJO!

Posted in General a 6:57 pm por la Plataforma

¡Historias interesantes sobre el proyecto del hotel de lujo!

¿Turismo de lujo en Extremadura?

            La Junta de Extremadura, a través de la Consejería de Economía y  Trabajo y la Dirección General de Turismo, a finales de los años 90, pretendió incentivar el turismo de lujo en la región mediante la creación de una red de hospederías (hoteles de cuatro estrellas). Se trataba de convertir viejos edificios como antiguos molinos o casas solariegas en hoteles con las prestaciones necesarias para un turismo de poder adquisitivo alto. Las obras eran realizadas por la Consejería y la explotación se sacaba a concurso a las empresas privadas que debían pagar un canon anual. La primera en construirse, en el año 1997,  fue la Hospedería de Monfragüe, la única que es un edificio de nueva creación. Pasó a ser explotada como Hospedería por una Unión Temporal de Empresas (UTE). Después se construyeron la del Jerte, la de Hervás, la de Garrovillas y la de la Parra, esta última no se llegó a terminar. A partir de este momento, y como la explotación de los negocios no era rentable y los empresarios se quejaban de varias irregularidades (la UTE de Monfragüe recurrió incluso a los Tribunales), la Junta decidió crear la empresa pública GEVIDEXA para gestionar las hospederías. Esta empresa pertenece a la Sociedad de Fomento, organismo que estaba en manos de Manuel Amigo, por entonces Consejero de Economía y Trabajo. Las siguientes hospederías que se crean, ya gestionadas por el ente público, son la de Llerena, Brozas y Alcántara.

            En noviembre de 2007, ante los problemas de rentabilidad de las hospederías, GEVIDEXA,  que ya se había hecho cargo de la de Monfragüe, toma las riendas de los establecimientos del Jerte y de Hervás.  En mayo de 2008 cierra la de Garrovillas. Ante estos hechos al Director General de Turismo de la Junta, José Villa, no le queda más remedio que reconocer públicamente que hay “ciertos problemas en la gestión de algunos establecimientos de la red de hospederías en Extremadura”.

            Pese a todo esto, la Junta, para dar con la solución a tan nefasto proyecto: creación de una red de hospedería en Extremadura, se fija en un sitio atractivo, un sitio en el que los turistas vengan por miles, un sitio en el que el fracaso de ocupación sea nulo…  ¿Qué mejor que los monumentos? ¿Qué hay más atractivo que un castillo? ¡Brillante idea! Pone sus ojos en Trujillo, pues esta ciudad es de por sí turística y si se hace el hotel en el Castillo, la idea es el no va más. Pero parece ser que las autoridades locales no están por la labor. Hay que buscar otro sitio… Alburquerque tiene el mejor castillo de Extremadura, es el quinto a nivel nacional en cuanto a estado de conservación y belleza. ¡No hay otro sitio mejor!

             

¡La primera piedra!

            En enero de 2007 se pone la primera piedra de las obras y se visualiza, por primera vez, en una maqueta las barbaridades que se pretenden llevar a cabo en él. Se plantea construir una parte del hotel fuera del castillo y otra dentro, uniendo las dos mediante un ascensor vertical de hormigón y una pasarela acristalada. El, por entonces, Consejero de Economía, Manuel Amigo, y el alcalde de Alburquerque, Ángel Vadillo, proclaman ante la concurrencia el fin del desempleo en la zona, la llegada, por fin, de la modernidad, la arquitectura que conjuga lo nuevo con lo antiguo… ¡el no va más!

            No obstante, un grupo de ciudadanos no se resiste a aceptar tamaño atentado, crean la Asociación para la Defensa del Patrimonio de la Sierra San Pedro-Los Baldíos (ADEPA) e inician una campaña contra el proyecto. Las acciones llevadas a cabo consiguen sus objetivos ya que en octubre de 2007 la Junta de Extremadura da marcha atrás y abandona el proyecto inicial.

 

¡El segundo Proyecto!

            Los ciudadanos no pueden quedar por encima de los políticos, ¡qué se iban a creer! ¡El hotel tiene que construirse en el Castillo como sea! En diciembre de 2007 se presenta en la Casa de la Cultura de Alburquerque la nueva obra. En la presentación, intervienen la Consejera de Cultura de la Junta de Extremadura, Leonor Flores, el alcalde, Ángel Vadillo y uno de los arquitectos redactores del nuevo proyecto. Para evitar el impacto visual que se producía en el primer proyecto, plantean que las habitaciones vayan enterradas en los baluartes que hay delante de la fortaleza. Se excavarán y se construirán, en algunos de ellos, hasta tres plantas, con piscina, sala de convenciones y todas las maravillas del mundo. Eso sí, las suites y la cafetería se construirán arriba en la fortaleza. Pero, ¿cómo van a subir los turistas a estos espacios? Pues muy sencillo, ¡por un ascensor subterráneo! De nuevo la concurrencia se queda admirada de tamaña idea. Ahora sí, ahora se hará algo grande en el Castillo y no se verá tan mal. Los políticos se van y los ciudadanos se quedan admirados de la valía de sus gobernantes, el progreso vendrá de una vez por todas y los turistas se agolparán a las puertas del “hotel-castillo” deseosos de ser, por una noche, el señor feudal del lugar.

            De momento, lo único que ha venido han sido las máquinas excavadoras que han vaciado los baluartes, provocando que las visitas al monumento, que en el año anterior se calcularon en unas 15000 personas, se hayan suspendido; que la obra de teatro que se celebraba en el interior del castillo se suspenda durante dos años y probablemente no se haga nunca más; que el museo viviente que se hacía en las dependencias del Castillo también se pierda; que el Festival Medieval se haga de espaldas al Castillo; y que el albergue haya dejado de funcionar quitando la oportunidad a montones de jóvenes de disfrutar del monumento, independientemente de sus posibilidades económicas. El aspecto que presenta el entorno del castillo es desolador. ¡Las mismas autoridades que tenían que velar por la conservación del patrimonio son las encargadas de destruirlo!

 

Lo que no se dice

            La ciudadanía sigue sin saber realmente qué es lo que se va a hacer:

            – No se sabe qué resultados han arrojado los estudios geológicos para hacer el ascensor; no se ha dicho que la ejecución de este elemento es complicada y peligrosa para el monumento ya que el castillo se asienta sobre una masa de roca de cuarcita; no se ha dicho que es una intervención difícil de asumir por los técnicos porque pone en riesgo la integridad del monumento; y tampoco se ha dicho que, de llevarse a cabo la construcción del ascensor, ésta costaría casi la totalidad del presupuesto de la obra. Por todo esto nos tememos que el ascensor, finalmente, se construirá por fuera.

            – No se ha dicho a la ciudadanía que las aspilleras que se pretenden construir en los baluartes, a modo de ventanas, nunca existieron en este elemento defensivo. Se mezclan, por tanto, elementos medievales con otros de los siglos XVIII cometiendo una verdadera aberración histórica. Además, estas “aspilleras” por dentro, tienen unas dimensiones considerables lo que, por su cantidad, suponen la eliminación de gran parte de los muros de los baluartes. Tampoco se ha dicho a los ciudadanos que se construirá un muro de hormigón para fortalecer las paredes de estas defensas ni que en cada baluarte se abrirán una o dos puertas de acceso.

            – Se ha ocultado que, junto al baluarte más oriental, se va construir un edificio de nueva planta por encima de los aparcamientos que irán en el exterior, a pesar de que se dijo, en un primer momento, que  la fortificación no iba a sufrir ningún tipo de impacto visual y los aparcamientos serían subterráneos.

            – Tampoco se ha dicho que el nivel superior de los baluartes se va a nivelar y que por este motivo, se contempla la posible desaparición de las escaleras que dan entrada actualmente al castillo.

            – No se sabe la ubicación exacta, ni la forma de las dependencias que irán dentro de la fortaleza.

            – Tampoco se ha enseñado en qué lugar irán los paneles de energía solar que son necesarios para la demanda de agua caliente ni los sistemas de ventilación, antenas parabólicas, etc. necesarios en un hotel de cuatro estrellas.

            – Las autoridades no se atreven a decir que no se ha hecho un plan de viabilidad económica para el proyecto del hotel. Si falla, como el dinero lo ponen los ciudadanos, pues no hay problema.

            – No se conoce el resultado del informe de impacto ambiental que debe realizarse en estos casos según el punto 1 del artículo 30 de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura.

            ¿La ley es para todos?

            El castillo de Alburquerque con sus murallas y demás restos de fortificación fue declarado Monumento Nacional en 1933. En el año 1998,  estas edificaciones más el Casco Histórico, fueron declaradas Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico. En las normas subsidiarias del Municipio aparece el Castillo  y su entorno como zona no urbanizable y con la categoría de Protección Integral, esto es, que posee la máxima protección que puede tener un monumento en la actualidad. Los bienes inmuebles señalados están amparados expresamente por las siguientes leyes:

            – Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio histórico español, cuyo punto 3 del  artículo 19, por ejemplo, señala que “(…). Se prohíbe también toda construcción que altere el carácter de los inmuebles a que hace referencia este artículo o perturbe su contemplación”.

            – Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, cuyo punto 1 del artículo 42 establece que “(…). No se admitirán modificaciones o cambios que afecten a la armonía del Conjunto Histórico”.

            – Normas subsidiarias de Planeamiento urbanístico aprobadas definitivamente el 12 de junio de 1981. En ellas se establecen que “Constituyen el suelo no urbanizable aquellas áreas del territorio municipal que por sus condiciones naturales, (…), su interés histórico, cultural o didáctico, (…) o razones semejantes deben ser mantenidas al margen de los procesos de urbanización”.

            Estas leyes están para que las cumplan todos los ciudadanos, al menos debería ser así en una sociedad democrática en la que todos tenemos los mismos derechos y deberes. Pero no, desgraciadamente esto no es así. Es frecuente que en las obras que se realizan en las viviendas del casco histórico haya ciudadanos a los que no se les ha dejado hacer ciertas intervenciones como abrir ventanas, utilizar determinados materiales, poner determinada techumbre e incluso se les ha obligado a derribar partes de alguna obra porque rebasaba las alturas permitidas. ¿Saben que a un vecino le hicieron pagar una multa de 7 millones y medio de pesetas por hacer una obra en la fachada de su casa? Sin embargo, estas leyes parece ser que no valen a la hora de intervenir en el Castillo. En él se puede hacer de todo. Ante esto tenemos que decir que, desgraciadamente, ¡en Extremadura, las leyes son para que las cumplan los ciudadanos, las autoridades están por encima de ellas!

 

 

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1 comentario »

  1. JOSE MARIA PEREZ COMENDADOR said,

    este escrito me parece bastante patetico, escrito por alguna persona con un tipo de animadversión hacia una gran parte del pueblo, que digo una gran parte, a la mayoria del pueblo.
    Aunque conociendo a las personas que forman la cabecera de la asociacion no se de que me sorprendo, cuando su unico fin es POLITICO


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